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Cefaleas especiales durante el viaje

Cefaleas del vuelo

Los vuelos en avión pueden favorecer la aparición de cefalea migrañosa por diversos mecanismos: estrés, mantenimiento de posturas, deshidratación, ayuno o cambios de presión atmosférica. Asimismo la cefalea de tensión, la más frecuente de las cefaleas, se ve también favorecida por el estrés y el mantenimiento de posturas.

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Algunos pacientes sin embargo presentan una cefalea diferente, que parece relacionarse con los cambios de presión durante el despegue o aterrizaje, fundamentalmente el aterrizaje. Se trata de una cefalea intensa que aparece generalmente en la cara, alrededor o sobre uno de los ojos, que suele ser de corta duración, 15-20 minutos y desaparece en un corto periodo de tiempo. Se ha atribuido de forma hipotética a un barotrauma en los senos paranasales que activa al sistema trigéminovascular. Al parecer las crisis pueden repetirse en algunos, pero no en todos los vuelos.

Los pacientes que presentan cefaleas migrañosas con frecuencia en los vuelos pueden evaluar la posibilidad de tratamientos sintomáticos puntuales tomados antes del vuelo, o por lo menos 2 horas antes del aterrizaje si este es el desencadenante, como por ejemplo un triptán de vida media larga, como frovatriptán.

En ocasiones estas cefaleas relacionadas con los cambios de presión atmosférica se han relacionado con barotrauma más severo, habiéndose descrito algún caso de neumoencéfalo.

Dado que durante el viaje se debe equilibrar la presión de los senos paranasales y del oído medio, tanto durante el despegue como durante el aterrizaje, se recomienda en el caso de catarro llevar en el equipaje de mano un descongestionante nasal.

Cefaleas del buceo

Durante el buceo pueden aparecer diversos tipos de cefalea, algunas relacionadas más específicamente con el buceo y otras habituales de un sujeto: migraña, cefalea de tensión o cefalea del esfuerzo físico. El buceo es un deporte generalmente seguro, que requiere un aprendizaje y desarrollarlo con precaución. Incluso las cefaleas más comunes, como la migraña, si se presentan durante una inmersión, pueden distraer o inducir pánico en un buceador.

Se considera en general que para la mayoría de migrañosos el buceo supone un riesgo mínimo, por lo que no se puede decir que exista una contraindicación formal. Además con frecuencia el paciente que esta iniciando un ataque de migraña no querrá bucear ese día, ya que el esfuerzo para vestirse, cargar las botellas de oxígeno, o la transmisión de sonidos reforzada bajo el agua, el movimiento del barco o el olor del combustible pueden empeorar los síntomas de su ataque. Los vómitos pueden suponer un riesgo de aspiración bajo el agua.

bucear

En cualquier caso el buceador con migrañas que puedan ser en ocasiones severas, si desarrolla un ataque durante la inmersión debería hacer una ascensión controlada de rutina y evitar bucear con síntomas severos que puedan empeorar su capacidad de reacción o de decisión. La aparición de auras durante la inmersión, en las personas con migraña con auras y síntomas visuales, puede disminuir su capacidad para evitar los obstáculos. En los escasos casos de migrañas hemipléjicas o con auras prolongadas la aparición de déficits relacionados con el aura puede suponer un dilema diagnóstico indistinguible de la enfermedad por descompresión por lo que puede ser preciso tratar ante la incertidumbre con cámara hiperbárica.

Las cefaleas relacionadas con el buceo incluyen:

Cefaleas por barotrauma: en relación con el gas atrapado sometido a gradiente de presión en el oído y en senos paranasales.
Para evitarlas se debe equilibrar la presión en el oído medio tragando y evitar bucear en caso de estar acatarrado o con infecciones respiratorias.

Enfermedad por descompresión, que es rara si se bucea dentro de los límites de los algoritmos de descompresión.

  • Embolismo gaseoso arterial: por entrada de gas en los vasos sanguíneos desde los alvéolos de los pulmones que se lesionan. Generalmente es precoz, en minutos de salir del agua. Suele existir cefalea severa, pero pueden presentar náuseas, déficits neurológicos focales o trastorno del estado mental o de conciencia.
  • Mareo por descompresión: Por formación de gas en los tejidos, en horas tras salir del agua. La cefalea suele ser leve. Existen hormigueos con frecuencia, y pueden existir parálisis, vértigo, desequilibrio, trastornos visuales, del lenguaje, mentales o de conciencia.

El tratamiento es siempre administración rápida de oxigeno al 100% y transporte a una cámara hiperbárica. Para evitar la aparición de estas complicaciones se debe bucear siempre dentro de los límites de los algoritmos de descompresión.

Cefaleas por hipoventilación y aumento del anhídrido carbónico (CO2): Se producen bien por una chaqueta que comprime el torax, o por saltar respiraciones para ahorrar aire, por ejercicio físico prolongado, por respirar aire atrapado en el techo de una cueva, o aire inadecuadamente ventilado en campanas de buceo, sumergibles o cámaras hiperbáricas. Es una cefalea opresiva, que dura de 10 a 30 minutos, que típicamente empeora durante la descompresión. Se puede acompañar de otros síntomas de intoxicación por CO2. Para evitar su aparición se recomienda respirar lentamente, profundamente, evitando saltar respiraciones, evitar el esfuerzo físico prolongado, mantener el regulador a un nivel satisfactorio que minimice la resistencia a la respiración, y evitar respirar prolongadamente en burbujas de gas atrapadas.

Cefalea por estímulo frío. Al salpicar o mojar la cara con agua fría. Generalmente dura de segundos a unos pocos minutos.

Cefalea por compresión externa, opresiva por máscara de buceo demasiado ajustada o neuralgia supraorbitaria por el mismo motivo. Evite ajustar demasiado, de forma inadecuada sus gafas de buceo.

Buceando en buenas condiciones físicas, con el equipo adecuado en buen funcionamiento y siguiendo las normas, dentro de los límites de los algoritmos de descompresión, evitará la aparición de la mayoría de estas cefaleas o complicaciones.

 

Cefalea de las grandes alturas

La cefalea puede producirse con gran frecuencia en al ascensión a grandes alturas. Puede formar parte del mal de altura o enfermedad aguda de la montaña, cuyos primeros síntomas pueden empezar a sentirse a partir de los 2500-3000 metros sobre el nivel del mar. A cefalea de las grandes alturas suele ser una cefalea bilateral, frontal o frontotemporal, sorda u opresiva, leve o moderada, que se suele agravar por el ejercicio, movimiento, esfuerzo, tos o inclinación temporal, que aparece al ascender a una altitud sobre los 2500 metros, se desarrolla en 24 horas tras el ascenso y se resuelve en 8 horas tras el descenso.vertigoMigrania

Esta cefalea parece ser independiente del historial de cefaleas previo de un individuo, aunque los pacientes con migraña pueden presentar una cefalea más severa que se asemeje a sus crisis típicas de migraña.

El mal de alturas combina la cefalea con una o más de las siguientes: náuseas,  fatiga, mareo, alteración del sueño, perdida de apetito y una sensación general de malestar

Son factores favorecedores:

  • la mayor velocidad de ascenso,
  • la duración de la estancia,
  • el ejercicio continuado
  • la edad (mayor predisposición en los más jóvenes y los ancianos).

El mal de altura se produce al ascender rápidamente de una altura determinada a otra mayor, y permanecer a esa altura sin una aclimatación previa adecuada. El mal de altura es una patología potencialmente grave, que en ascensos a muy grandes alturas puede llevar incluso a la muerte.

Se recomienda:

  • La aclimatación dos días antes de realizar un ejercicio a gran altitud. La regla de oro suele ser no subir demasiado rápido a demasiada altitud.
  • Evitar el alcohol e incrementar la ingesta de líquidos. Dieta rica en carbohdratos
  • Acetazolamida (Edemox®) 125 mg dos o tres veces al día puede reducir la susceptibilidad a sufrir la cefalea de las grandes alturas. Se han descrito reacciones alérgicas, ya que es una sulfonamida. Su consumo debe evitarse en alérgicos a sulfamidas. Puede ser recomendable probar la acetazolamida “en casa” antes de hacerlo en un lugar remoto con difícil asistencia médica.

Muchas de estas cefaleas responden a la toma de analgésicos como el paracetamol, el ibuprofeno ó el dexketoprofeno.

Si la cefalea en un migrañoso tiene características migrañosas, se recomienda tratarla como un ataque.

En el caso de problemas es fundamental descender a una cota inferior a la que uno estaba aclimatado, y descansar 24-48 horas antes de seguir ascendiendo. Si los síntomas son graves, descender acompañado.

 

Toda la información aquí contenida ha sido elaborada por el Dr. Mariano Huerta Villanueva, Neurología, Hospital de Viladecans (Barcelona). Los datos consignados corresponden a la revisión efectuada en marzo de 2008.